Advierten que el fin del TPS podría provocar una reducción gradual de las remesas en Honduras

El fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) para miles de hondureños en Estados Unidos podría generar un impacto progresivo en las remesas que recibe Honduras, especialmente si los migrantes afectados pierden sus empleos formales, reducen sus ingresos o se ven obligados a regresar al país.

La advertencia fue planteada por Juan Umanzor, coordinador del Observatorio Universitario de Economía y Emprendimiento de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), quien consideró necesario que el país se prepare desde ahora para enfrentar las posibles consecuencias económicas de la medida migratoria.

El especialista aclaró que la cancelación del TPS no significa que las remesas desaparecerán inmediatamente ni que todos los beneficiarios regresarán de forma automática a Honduras.

Por el contrario, explicó que el impacto dependerá de la situación particular de cada migrante y podría manifestarse de manera gradual durante los próximos meses.

Remesas podrían disminuir de forma progresiva

Umanzor explicó que una parte importante de los hondureños que se encuentran en Estados Unidos bajo la protección del TPS mantiene empleos y envía dinero regularmente a sus familiares en Honduras.

Si estos trabajadores pierden sus permisos laborales o se ven obligados a abandonar empleos formales, podrían experimentar una reducción de sus ingresos.

Esto tendría consecuencias sobre el dinero que envían a sus familias.

“No significa que mañana van a dejar de enviar remesas”, señaló el economista al referirse a los miles de compatriotas afectados.

Según sus estimaciones, tomando como referencia cifras del Banco Central de Honduras (BCH), un grupo de aproximadamente 30,000 hondureños podría estar enviando en promedio unos 500 dólares mensuales.

Bajo ese cálculo, el flujo alcanzaría aproximadamente 15 millones de dólares al mes, aunque el especialista enfatizó que esta cifra no representa una pérdida inmediata ni significa que Honduras dejará de recibir ese monto.

El efecto dependerá de la evolución de la situación migratoria y laboral de los compatriotas.

Pérdida de empleos podría afectar los envíos

Uno de los principales riesgos identificados es que los hondureños que pierdan su autorización laboral tengan que recurrir a empleos informales o de menor remuneración.

Esa situación podría reducir su capacidad para enviar dinero a sus familiares.

“Las remesas probablemente bajen”, explicó Umanzor, quien insistió en que todavía no es posible determinar cuánto disminuirán.

El comportamiento dependerá de factores como la permanencia de los migrantes en Estados Unidos, las alternativas para regularizar su situación, la posibilidad de obtener otros permisos de trabajo y las condiciones del mercado laboral estadounidense.

Por ello, el impacto económico podría desarrollarse progresivamente y no necesariamente coincidir con la fecha en que finalice la protección migratoria.

Alrededor del 10 % de los hogares dependería de estos recursos

La preocupación adquiere mayor relevancia debido al peso que tienen las remesas en la economía de los hogares hondureños.

Umanzor señaló que alrededor del 10 % de los hogares dependería completamente de estos recursos, por lo que una reducción sostenida podría afectar directamente su capacidad para cubrir gastos.

Las remesas son utilizadas por las familias para financiar alimentación, vivienda, educación, salud, pago de servicios y otros gastos cotidianos.

Una disminución de estos ingresos también podría repercutir en el consumo interno, particularmente en comunidades donde existe una alta dependencia económica de los familiares que trabajan en el extranjero.

Honduras debe prepararse para el retorno de migrantes

Además del posible impacto sobre las remesas, el país enfrenta el desafío de recibir a los hondureños que eventualmente decidan o se vean obligados a regresar.

Para el economista, la respuesta no debe limitarse a brindar asistencia durante el retorno, sino que debe incluir mecanismos para incorporar nuevamente a estas personas al mercado laboral.

Los migrantes retornados podrían aportar conocimientos y experiencia adquiridos durante años de trabajo en Estados Unidos.

Por ello, Umanzor considera necesario establecer programas que permitan identificar sus capacidades, certificar sus conocimientos y conectarlos con oportunidades laborales o productivas en Honduras.

Experiencia adquirida en Estados Unidos puede convertirse en una oportunidad

Miles de hondureños han desarrollado experiencia en diferentes áreas durante su permanencia en Estados Unidos.

Construcción, servicios, transporte, comercio, agricultura, manufactura y otras actividades forman parte de las áreas en las que muchos migrantes han adquirido conocimientos.

Aprovechar esa experiencia podría convertirse en una oportunidad para fortalecer determinados sectores de la economía hondureña.

Para ello sería necesario establecer programas de capacitación, certificación de competencias, intermediación laboral, acceso a financiamiento y apoyo al emprendimiento.

El objetivo sería evitar que el retorno se traduzca únicamente en una mayor presión sobre el mercado laboral.

El desafío para las familias que dependen de las remesas

La eventual reducción de las remesas también plantea un desafío para los hogares que actualmente utilizan estos recursos como su principal fuente de ingresos.

Las autoridades y organizaciones especializadas tendrían que identificar a las familias con mayor dependencia y promover alternativas que permitan diversificar sus ingresos.

El economista considera que este proceso debe comenzar antes de que la reducción de las remesas sea evidente en las estadísticas nacionales.

“No podemos estimar cuánto, porque no es que mañana se vienen o mañana dejan de enviar”, explicó Umanzor, al insistir en que el escenario debe analizarse como un proceso gradual.

Un impacto que dependerá de la situación migratoria

El fin del TPS no implica que los más de 50,000 hondureños beneficiarios deban regresar simultáneamente al país.

Cada caso dependerá de factores como el tiempo de permanencia en Estados Unidos, situación familiar, procesos migratorios pendientes y la posibilidad de acceder a otras vías legales de permanencia.

Por esa razón, tampoco puede establecerse actualmente una cifra definitiva sobre la cantidad de personas que regresarían a Honduras ni sobre cuánto disminuirían las remesas.

Lo que sí representa un escenario de atención para el país es la posibilidad de que una parte de los migrantes pierda ingresos o regrese y, al mismo tiempo, disminuya el flujo de dinero hacia sus familias.

Preparación económica ante un posible nuevo escenario

Honduras enfrenta así un doble desafío: proteger a las familias que dependen de las remesas y crear condiciones para que los migrantes retornados puedan incorporarse rápidamente a la economía nacional.

La respuesta, según el análisis planteado por Umanzor, debe anticiparse a los efectos de la medida migratoria y no esperar a que la caída de los envíos o el aumento de los retornos se conviertan en un problema mayor.

El fin del TPS abre un nuevo escenario para miles de familias hondureñas y obliga al país a evaluar no solamente sus consecuencias migratorias, sino también el impacto sobre el empleo, los ingresos familiares, el consumo y las remesas, consideradas uno de los principales motores de la economía nacional.

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