El retorno de hondureños desde otros países aumentó 26 % durante los primeros 225 días de 2026, según cifras del Instituto Nacional de Migración (INM), generando preocupación por las condiciones de reintegración que enfrentarán miles de compatriotas al regresar al país. Entre el 1 de enero y el 13 de agosto fueron retornadas 45,632 personas, frente a las 36,216 registradas durante el mismo período de 2025.
Ante este panorama, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) pidió al Gobierno fortalecer los programas de atención y reintegración laboral, económica y social para las personas retornadas. El organismo advirtió que muchos regresan a un país que encuentran completamente diferente al que dejaron, especialmente quienes permanecieron durante años o incluso décadas en el extranjero.
De acuerdo con el Conadeh, 40,717 retornados, equivalentes al 89.2 % del total, procedían de Estados Unidos, lo que representa un incremento de 47.3 % respecto al mismo período del año anterior. También se registraron 3,428 personas procedentes de México y 1,071 de Guatemala. Los retornos incluyen tanto personas deportadas como hondureños que decidieron regresar voluntariamente.
Elsy Reyes, coordinadora de la Defensoría de Movilidad Humana del Conadeh, señaló que uno de los principales desafíos está relacionado con la generación de ingresos. La institución estima que más del 80 % de los retornados necesita apoyo económico para encontrar empleo o establecer algún medio de vida que les permita mantenerse en Honduras.
La situación preocupa especialmente porque el 76 % de los hondureños retornados tiene entre 21 y 50 años, es decir, se encuentra dentro de la población económicamente activa. Del total contabilizado este año, 30,919 son hombres, 7,172 mujeres, 2,722 niñas y 4,818 niños, lo que evidencia que el fenómeno migratorio también impacta directamente a familias completas.
El Conadeh advirtió que la falta de oportunidades laborales y económicas podría provocar que algunos retornados intenten nuevamente emprender la ruta migratoria hacia otros países. Por ello, considera necesario que las políticas de reintegración no se limiten a recibir a las personas en los centros de atención, sino que incluyan programas de empleo, emprendimiento, capacitación y acceso a servicios básicos.
Otro de los puntos señalados por el organismo es la necesidad de fortalecer las oficinas municipales de atención al migrante retornado. Según el Conadeh, estas dependencias requieren mayores recursos y capacidad operativa para atender a las personas que regresan y facilitar su incorporación nuevamente a sus comunidades.
La salud mental también representa un desafío. Reyes explicó que algunos retornados enfrentan situaciones de separación familiar, incluyendo mujeres que han sido alejadas de sus hijos y hombres que regresan después de largos períodos fuera del país. Por ello, consideró necesario incorporar atención psicológica especializada dentro de los mecanismos de reintegración.
El Conadeh también manifestó preocupación por la situación de los aproximadamente 55,000 hondureños beneficiarios del TPS en Estados Unidos, quienes enfrentan incertidumbre ante la cancelación de ese mecanismo migratorio y la posibilidad de quedar expuestos a procesos migratorios, detenciones y deportaciones.
Ante el incremento de los retornos, el organismo defensor de los derechos humanos insistió en que Honduras debe preparar una respuesta integral que permita atender las necesidades inmediatas de quienes regresan, pero también trabajar sobre las causas estructurales que obligan a miles de hondureños a abandonar el país en busca de mejores condiciones de vida.
