La tensión entre la UEFA y la FIFA alcanzó un nuevo punto máximo luego de que el organismo europeo pidiera la renuncia del presidente Gianni Infantino, al considerar que la actual dirigencia perdió la confianza de sus federaciones tras el polémico proyecto para involucrar capital privado en las competiciones de la FIFA, incluido el Mundial.
La UEFA celebró que la FIFA retirara la propuesta de vender participaciones comerciales del Mundial a inversionistas privados, una iniciativa que generó rechazo entre federaciones, clubes y otros actores del fútbol internacional. Sin embargo, advirtió que la decisión no cierra la crisis y cuestionó la forma en que se impulsó el proyecto, señalando falta de transparencia y ausencia de consultas con las organizaciones miembros.
“El fútbol no está en venta”
El conflicto comenzó luego de que Infantino promoviera un plan para crear un esquema comercial que permitiera la participación de inversionistas privados en activos vinculados a competiciones de la FIFA. La propuesta fue rechazada por las 55 asociaciones miembros de la UEFA y por otras confederaciones internacionales, que argumentaron que el Mundial representa un patrimonio deportivo y no un producto financiero.
Tras retirar la iniciativa, la UEFA reconoció la decisión, pero afirmó que el problema principal continúa siendo la pérdida de confianza en la gestión de Infantino. El organismo europeo pidió revisar el modelo de gobernanza de la FIFA y exigió responsabilidades a quienes impulsaron el proyecto.
Crisis de liderazgo en la FIFA
La oposición contra Infantino representa uno de los mayores desafíos políticos desde que asumió la presidencia de la FIFA en 2016. Sus críticos aseguran que varias decisiones recientes han generado preocupación sobre la transparencia y la dirección del organismo rector del fútbol mundial.
La presión aumenta mientras Infantino mantiene su intención de buscar una nueva reelección al frente de la FIFA. El dirigente suizo había anunciado previamente que sería candidato para continuar en el cargo durante el próximo proceso electoral.
Aunque algunos sectores continúan respaldando su gestión, la postura de la UEFA abre un escenario de fuerte disputa interna dentro del fútbol mundial, con llamados a reformas profundas y a un cambio en la forma en que se toman las decisiones en la máxima institución del deporte.
