Inundaciones mantienen aisladas a miles de familias en Patuca y Wampusirpi; crecen las pérdidas por lluvias

Las intensas lluvias que han afectado el territorio nacional durante los últimos días continúan provocando graves estragos en el oriente del país, donde los municipios de Patuca, en Olancho, y Wampusirpi, en Gracias a Dios, enfrentan una de las emergencias más severas de los últimos años. Las inundaciones han dejado comunidades incomunicadas, cultivos destruidos, carreteras colapsadas y decenas de familias evacuadas, mientras las autoridades mantienen operativos de respuesta ante el riesgo de nuevas precipitaciones.

En Patuca, la situación es especialmente crítica. El alcalde Juan Colindres informó que aproximadamente el 80 por ciento del municipio permanece aislado debido a los daños ocasionados por el desbordamiento de ríos y quebradas. Se estima que unas 30 mil personas han resultado afectadas de forma directa por la interrupción de las vías de comunicación, situación que dificulta el traslado de alimentos, combustible, medicinas y otros productos esenciales para las comunidades.

La Corporación Municipal declaró estado de emergencia ante el impacto que las lluvias han provocado en los sectores agrícola, ganadero y de infraestructura. Las pérdidas económicas continúan aumentando debido a que numerosas fincas permanecen bajo el agua y cientos de productores no han podido rescatar sus cultivos ni trasladar su ganado hacia zonas seguras.

Las carreteras que comunican las aldeas y caseríos del municipio presentan severos daños. Varias cajas puente fueron destruidas por la fuerza de las corrientes y numerosos pasos provisionales desaparecieron, dejando completamente aisladas a más de 220 comunidades rurales. Según las autoridades municipales, algunos tramos permanecen intransitables desde hace varios días y la maquinaria disponible resulta insuficiente para atender todos los puntos afectados.

El edil también señaló que muchas de las carreteras presentan un deterioro histórico debido a la falta de mantenimiento durante décadas, situación que agravó el impacto de las lluvias actuales. La falta de infraestructura adecuada ha provocado que poblaciones enteras queden incomunicadas apenas aumenta el caudal de los ríos.

Mientras tanto, los equipos de rescate mantienen la búsqueda de dos jóvenes originarios de La Mosquitia que permanecen desaparecidos tras ser arrastrados por la corriente del río Patuca. De acuerdo con los reportes preliminares, ambos realizaban labores en fincas ganaderas cuando intentaron cruzar el afluente en el sector de Río Abajo, siendo sorprendidos por la fuerte crecida del río.

Las labores de localización continúan con apoyo de cuerpos de socorro y voluntarios, aunque las difíciles condiciones climáticas y el elevado caudal complican significativamente las operaciones.

En el departamento de Gracias a Dios, el panorama tampoco es alentador. La alcaldesa de Wampusirpi, Gloria Chávez Bonilla, informó que las pérdidas materiales aún no han podido cuantificarse debido a que gran parte del municipio continúa inundado y muchas comunidades permanecen inaccesibles.

El desbordamiento del río Patuca dejó bajo el agua extensas áreas de cultivo de maíz, arroz, yuca y hortalizas, afectando directamente la seguridad alimentaria de cientos de familias que dependen de estas actividades agrícolas para subsistir.

Más de 60 familias fueron evacuadas de forma preventiva hacia viviendas de familiares y centros seguros, luego que el agua comenzara a ingresar a sus hogares. Además de las inundaciones, varias viviendas sufrieron daños por los fuertes vientos que acompañaron las tormentas, provocando la pérdida de techos y afectaciones estructurales.

La alcaldesa advirtió que la situación también amenaza el abastecimiento de alimentos y combustible. Explicó que aproximadamente el 95 por ciento del comercio de Wampusirpi depende de la navegación por el río Patuca, actividad que permanece completamente suspendida debido a la fuerza de la corriente.

Como consecuencia, las pulperías comienzan a reportar escasez de productos básicos, mientras disminuyen las reservas de combustible y otros insumos necesarios para la población.

Las lluvias también provocaron daños importantes en otros municipios del departamento de Olancho. En Juticalpa, Catacamas, Dulce Nombre de Culmí y San Francisco de Becerra se reportan carreteras dañadas, puentes afectados y dificultades para la circulación vehicular debido al incremento del caudal de ríos y quebradas.

Ante la magnitud de la emergencia, la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) declaró alerta verde por 72 horas para las zonas más afectadas de Olancho y Gracias a Dios. La institución informó que coordina el envío de ayuda humanitaria consistente en alimentos, agua potable, colchonetas, kits de higiene y otros insumos destinados a las familias damnificadas.

El titular de Copeco, Reinaldo Sánchez, aseguró que brigadas de respuesta rápida permanecen desplegadas en las áreas de mayor riesgo para brindar asistencia y evaluar los daños ocasionados por las inundaciones.

Asimismo, la institución mantiene un monitoreo permanente sobre el comportamiento de los principales ríos del país, debido a que los pronósticos meteorológicos indican que continuarán las lluvias de intensidad débil a moderada, acompañadas de actividad eléctrica y ráfagas de viento, especialmente en las regiones oriental, norte y occidental de Honduras.

Las autoridades reiteraron el llamado a la población que reside cerca de ríos, quebradas y zonas vulnerables a mantenerse atenta a los avisos oficiales, evitar cruzar corrientes crecidas y evacuar de inmediato si las condiciones representan peligro para la vida. Mientras tanto, miles de familias esperan que el nivel de las aguas comience a descender para iniciar la recuperación de sus viviendas, cultivos y medios de subsistencia.

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