Un informe técnico sobre el puente Papa Francisco señala que las fallas estructurales que obligaron al cierre de la obra habrían sido identificadas antes de su habilitación al tránsito en noviembre de 2025, generando cuestionamientos sobre las inspecciones realizadas previo a su puesta en funcionamiento.
El documento técnico INCAH-G-10-2026, que recopila más de 500 páginas de evaluaciones, reportes y comunicaciones relacionadas con la obra, establece que existieron advertencias sobre la aparición de fisuras y solicitudes de revisión antes de que la estructura fuera habilitada parcialmente.
Según el expediente, las primeras grietas fueron consideradas inicialmente como afectaciones menores; sin embargo, los reportes posteriores indicaron que estas aumentaron su tamaño en un corto período de tiempo, lo que llevó a realizar nuevas evaluaciones sobre las condiciones del puente.
La estructura, ubicada en el anillo periférico a la altura de la salida hacia Mateo, fue habilitada al tránsito en noviembre de 2025, pero posteriormente presentó daños que provocaron su cierre mientras se realizan estudios técnicos para determinar las causas y las acciones necesarias para su recuperación.
El informe también señala que las fisuras fueron detectadas en elementos estructurales como la Pilastra No. 1 y que existieron comunicaciones entre responsables técnicos de la obra donde se dejó constancia de dichas observaciones antes de la apertura.
Asimismo, el documento incluye evaluaciones que cuestionan aspectos del diseño estructural utilizado en algunos componentes del puente y plantea la necesidad de revisar los criterios técnicos aplicados durante la construcción.
La obra, con un valor contractual cercano a los 498 millones de lempiras, había sido presentada como un proyecto destinado a mejorar la movilidad vial en la capital. No obstante, los daños registrados generaron la suspensión del paso vehicular para evitar riesgos a los usuarios.
Las autoridades deberán determinar las responsabilidades correspondientes y definir las medidas de reparación necesarias, mientras continúan los análisis técnicos sobre el estado actual de la infraestructura.
El caso del puente Papa Francisco abre nuevamente el debate sobre la supervisión, control de calidad y procesos de verificación que deben aplicarse en las obras públicas para garantizar la seguridad y durabilidad de las inversiones realizadas con fondos estatales.
