Honduras suma 216 casos sospechosos de tosferina y 17 muertes en 2026

La tosferina continúa representando una preocupación para las autoridades sanitarias hondureñas, luego de que se confirmara el primer caso de esta enfermedad en el departamento de Lempira. El paciente es un niño de 11 meses, originario del municipio de Erandique, quien permanece hospitalizado en el Hospital Juan Manuel Gálvez.

Con este nuevo reporte, el país mantiene una situación epidemiológica que ha generado especial preocupación por el impacto de la enfermedad en la población infantil. Hasta el último reporte disponible, Honduras contabilizaba 215 casos sospechosos de tosferina y 17 muertes durante 2026. A esta cifra se suma ahora el caso confirmado en Lempira, mientras las autoridades investigan otros ocho casos sospechosos registrados en el departamento.

La directora regional de Salud en Lempira, Vera Izaguirre, informó que el diagnóstico del menor fue confirmado mediante pruebas de laboratorio y explicó que, debido a que el niño es originario de Erandique, se desarrolla una investigación epidemiológica para determinar si existen otros contagios o personas que hayan estado en contacto con el paciente.

Lempira entra al mapa de vigilancia

La confirmación del caso constituye el primer registro de tosferina en Lempira durante este año y ha llevado a las autoridades sanitarias a intensificar la vigilancia en la zona.

Los ocho casos sospechosos identificados serán objeto de seguimiento para determinar cuáles corresponden efectivamente a la enfermedad. Este proceso resulta fundamental debido a que la tosferina puede comenzar con síntomas similares a los de un resfriado común y posteriormente evolucionar hacia episodios intensos de tos que pueden dificultar la respiración.

La enfermedad es especialmente peligrosa para los bebés y niños pequeños, quienes pueden desarrollar complicaciones graves. Los registros nacionales muestran precisamente una fuerte concentración de los casos en menores de un año.

17 muertes en lo que va del año

La evolución de la enfermedad durante 2026 ha sido motivo de alerta. Honduras acumula 17 fallecimientos por tosferina, una cifra que ya supera ampliamente los registros de años anteriores.

Como referencia, durante todo 2025 se contabilizaron siete muertes asociadas a la enfermedad y alrededor de 150 casos sospechosos, de acuerdo con los datos citados por las autoridades sanitarias.

Un reporte epidemiológico de la Organización Panamericana de la Salud había documentado que, durante las primeras semanas de 2026, los menores de un año representaban la mayoría de los casos confirmados y de las defunciones registradas en Honduras.

La evolución posterior llevó el número de casos confirmados a 175 y las muertes a 14 en un reporte divulgado en julio; posteriormente se informó de un aumento hasta 17 fallecimientos y 215 casos sospechosos.

Bebés, los más vulnerables

La tosferina, también conocida como pertusis, es una infección respiratoria altamente contagiosa causada por una bacteria. Puede transmitirse fácilmente mediante las gotas que una persona infectada expulsa al toser o estornudar.

En los primeros días puede confundirse con un resfriado, pero posteriormente aparecen ataques de tos repetitivos que pueden dificultar la respiración. En los bebés, la enfermedad puede presentarse de manera particularmente grave y provocar complicaciones que requieren hospitalización.

Los datos epidemiológicos disponibles muestran que los menores de un año concentran la mayor proporción de los casos, lo que coloca a este grupo entre los principales focos de atención de las autoridades.

Vigilancia y vacunación

Ante el aumento de casos, las autoridades sanitarias han insistido en la importancia de mantener completos los esquemas de vacunación, particularmente en mujeres embarazadas y niños pequeños.

La prevención mediante la vacunación constituye una de las principales herramientas para reducir las formas graves de la enfermedad y proteger a los bebés durante sus primeros meses de vida.

El caso confirmado en Lempira vuelve a poner en evidencia la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica en todos los departamentos, especialmente ante la presencia de casos sospechosos.

Mientras se realizan las investigaciones en Erandique, Salud mantiene el seguimiento del menor hospitalizado y de las personas que podrían haber tenido contacto con él, con el objetivo de identificar oportunamente nuevos casos y evitar una mayor propagación de la enfermedad.

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