¿Cuánto dinero donará la ONU a Honduras para enfrentar la severa sequía?

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció una nueva donación de 20 millones de dólares para Honduras, destinada a fortalecer la respuesta ante la severa sequía que afecta principalmente al centro y sur del país.

El anuncio fue realizado por el coordinador residente de la ONU en Honduras, Alejandro Álvarez, durante el I Congreso por la Seguridad Alimentaria de los Pueblos, desarrollado en el Congreso Nacional, donde diferentes sectores analizan medidas para enfrentar la crisis hídrica y sus efectos sobre la producción de alimentos.

Con esta nueva asignación, los recursos que la ONU ha movilizado para apoyar a Honduras frente a la emergencia climática alcanzan aproximadamente 86 millones de dólares.

20 millones de dólares para atender la emergencia

Álvarez confirmó que los nuevos recursos serán destinados a acciones para mitigar los efectos de la sequía y apoyar a las comunidades más afectadas.

“Una donación de alrededor de 20 millones de dólares va a ser recibida por el país para poder hacer frente a esta sequía”, señaló el funcionario.

La ayuda llega en momentos en que Honduras enfrenta un escenario climático complicado, marcado por el déficit de lluvias, temperaturas superiores a lo habitual y afectaciones en las fuentes de agua, los cultivos y la producción ganadera.

Las autoridades hondureñas han advertido que la situación requiere una respuesta coordinada debido al impacto que la falta de lluvias está teniendo sobre las comunidades rurales y la seguridad alimentaria.

75 municipios permanecen en alerta roja

La nueva asistencia internacional se anuncia después de que la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) declarara alerta roja en 75 municipios debido a la sequía asociada al fenómeno de El Niño.

Además, 71 municipios permanecen en alerta amarilla y otros 88 en alerta verde, para un total de 234 municipios bajo algún nivel de alerta.

La alerta roja fue establecida por tiempo indefinido y representa el nivel máximo de emergencia. Las autoridades deberán mantener acciones de monitoreo, asistencia y protección de las poblaciones afectadas.

De acuerdo con CENAOS, Honduras registra condiciones más cálidas y secas de lo normal, mientras el retraso de las lluvias ha provocado déficits acumulados de precipitación de entre 100 y 200 milímetros en diferentes zonas del territorio.

La ONU ya había movilizado 66 millones

Los 20 millones de dólares anunciados ahora se suman a otros recursos que Naciones Unidas ya había destinado para atender los efectos de la emergencia.

Según Álvarez, previamente se habían movilizado aproximadamente 62 millones de dólares para 33 municipios, de los cuales 11 se encontraban bajo alerta roja.

Posteriormente, otros 4 millones de dólares fueron destinados a cinco municipios mediante el Fondo Humanitario Regional, como parte de acciones anticipatorias para reducir los impactos de la crisis.

Con la nueva donación, el monto total movilizado por Naciones Unidas llega a 86 millones de dólares.

El coordinador residente también señaló que podrían liberarse recursos adicionales para apoyar a pequeños productores y atender otras necesidades que surjan a medida que evolucione la emergencia.

Agua, alimentos y producción agrícola son prioridad

La ONU considera que la respuesta a la sequía no puede concentrarse únicamente en la entrega de alimentos.

Álvarez explicó que la atención debe abarcar agua potable, alimentación, nutrición, salud y protección de la producción agrícola, debido a que la falta de lluvias está generando efectos simultáneos en diferentes sectores.

Uno de los principales problemas identificados es el acceso al agua para consumo humano.

La afectación en este momento en materia de acceso al agua potable es muy fuerte”, advirtió.

Ante este escenario, planteó la necesidad de fortalecer las comunidades con filtros, plantas potabilizadoras, pozos y bombas, especialmente en las zonas donde las fuentes tradicionales de abastecimiento se han reducido.

También llamó a proteger los cultivos que todavía pueden recuperarse para evitar que las pérdidas agrícolas continúen aumentando.

ONU descarta que Honduras esté en hambruna

Aunque reconoció el deterioro de las condiciones alimentarias, Álvarez aclaró que Honduras enfrenta actualmente un escenario de inseguridad alimentaria deteriorada, pero no una situación de hambruna.

La diferencia, explicó, es importante para determinar el tipo de respuesta que requiere el país y los recursos que deben priorizarse.

El objetivo inmediato es evitar que la pérdida de cultivos, la muerte de ganado y la falta de agua provoquen un deterioro mayor en las condiciones de vida de las familias que dependen de la agricultura y la ganadería.

La situación es particularmente delicada en las comunidades del Corredor Seco, donde pequeños productores enfrentan dificultades para mantener sus cosechas y animales debido a la escasez de agua.

Recursos deberán priorizarse

El representante de Naciones Unidas reconoció que los recursos disponibles no serán suficientes para cubrir todas las necesidades que genera una emergencia de esta magnitud.

“Los recursos nunca van a ser suficientes”, manifestó, al insistir en que la asistencia debe dirigirse primero hacia las comunidades que presentan mayores niveles de afectación.

“No todas las municipalidades están afectadas de la misma forma, no todas las comunidades dentro de las municipalidades están afectadas igual”, explicó.

Por ello, la ONU considera necesario establecer mecanismos que permitan identificar las zonas con mayores necesidades y distribuir la asistencia de acuerdo con el nivel de vulnerabilidad.

Honduras busca enfrentar una emergencia que podría prolongarse

La sequía no solo representa un problema inmediato para el abastecimiento de agua. También amenaza la producción de granos básicos, la ganadería y los ingresos de miles de familias rurales.

Las autoridades hondureñas han advertido que el fenómeno de El Niño y el comportamiento irregular de las lluvias podrían mantener condiciones desfavorables durante los próximos meses.

Ante este panorama, la cooperación internacional se convierte en uno de los principales respaldos para las acciones de emergencia.

Los 20 millones de dólares adicionales anunciados por la ONU permitirán ampliar la capacidad de respuesta, mientras el Gobierno, las municipalidades y organismos internacionales buscan contener los efectos de la sequía.

El desafío será convertir estos recursos en acciones concretas que garanticen agua para las familias, protección de los cultivos, atención a los productores y asistencia a las comunidades más vulnerables, antes de que el deterioro de las condiciones climáticas profundice la crisis alimentaria.

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