Tegucigalpa pierde 40% del agua que ingresa al sistema por daños en las tuberías

La crisis hídrica que afecta al Distrito Central se agrava por un problema que va más allá de los bajos niveles de las represas: aproximadamente 40 de cada 100 litros de agua que ingresan al sistema de distribución se pierden antes de llegar a los hogares, principalmente debido al deterioro de las tuberías.

La situación representa un desafío adicional para las autoridades, que enfrentan una reducción en la disponibilidad de agua mientras intentan mantener el abastecimiento de Tegucigalpa y Comayagüela.

El gerente de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), Gustavo Boquín, explicó que el sistema de distribución de la capital fue diseñado para operar con tres fuentes principales: las represas Los Laureles y La Concepción, además de la fuente superficial de El Picacho.

Ese modelo fue concebido para atender a una población cercana al millón de habitantes, con diferentes sectores abastecidos principalmente por cada una de las fuentes.

Tuberías deterioradas provocan pérdidas

Con el crecimiento de la ciudad y el aumento de la demanda, la infraestructura de distribución ha quedado sometida a una presión cada vez mayor.

Boquín señaló que actualmente se pierde alrededor del 40 % del agua que entra al sistema.

En términos sencillos, por cada 100 litros que las autoridades logran incorporar a la red, únicamente unos 60 llegan finalmente a los usuarios.

La pérdida adquiere mayor relevancia en medio de la actual crisis, debido a que el agua disponible es cada vez más limitada y las autoridades deben realizar esfuerzos adicionales para distribuir el recurso entre diferentes sectores de la capital.

El deterioro de las tuberías provoca que parte del agua se pierda durante el recorrido, reduciendo aún más la cantidad que puede llegar a los hogares.

Sistema tuvo que ser modificado por la escasez

Originalmente, las fuentes de abastecimiento tenían áreas de cobertura más definidas.

Los Laureles atendía principalmente sectores cercanos al aeropuerto, mientras que La Concepción abastecía la zona de la Kennedy y áreas cercanas. Por su parte, El Picacho tenía como principal área de influencia el norte de la ciudad.

Sin embargo, la reducción de los niveles de las represas obligó a las autoridades a cambiar el funcionamiento de la red.

Actualmente, las diferentes fuentes se encuentran interconectadas para trasladar agua hacia las zonas que presentan mayor necesidad.

Esto significa que una fuente puede terminar abasteciendo sectores que originalmente no estaban contemplados dentro de su área principal de distribución.

Boquín explicó que esta estrategia permite aprovechar de mejor manera el recurso disponible, aunque también representa una mayor presión sobre una infraestructura que ya presenta problemas.

Pozos buscan convertirse en una alternativa

Mientras se espera una recuperación de las fuentes superficiales mediante las lluvias, las autoridades municipales también trabajan en la incorporación de pozos de agua para aumentar temporalmente la disponibilidad del recurso.

Julio Quiñónez, coordinador del Programa de Adaptación Urbana al Cambio Climático, informó que el pozo ubicado en los terrenos de la antigua Penitenciaría Central se encuentra en proceso de aforo y análisis de calidad.

Estas pruebas son necesarias para determinar tanto la cantidad de agua disponible como sus condiciones antes de incorporarla al sistema de abastecimiento.

Además, ya fueron habilitados otros dos pozos ubicados en Almendros y en las cercanías del Hospital Mario Mendoza.

De acuerdo con las autoridades, estas fuentes permitirán inyectar agua adicional a la red y reducir parcialmente la presión sobre las represas.

Represas continúan bajo presión

A pesar de las nuevas fuentes, la situación de los principales embalses sigue siendo motivo de preocupación.

La recuperación de Los Laureles y La Concepción depende en buena medida del comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas.

La falta de precipitaciones ha reducido los aportes hacia las represas y ha obligado a las autoridades a implementar períodos de distribución cada vez más espaciados.

La situación podría complicarse si las lluvias no aumentan de manera significativa, debido a que la demanda de la población permanece elevada mientras las reservas continúan disminuyendo.

UMAPS busca mantener el abastecimiento

Ante la emergencia, la UMAPS ha optado por combinar diferentes estrategias para mantener el suministro.

Entre las medidas se encuentran el traslado de agua entre las fuentes disponibles, la incorporación progresiva de pozos y una distribución más espaciada para administrar las reservas existentes.

El objetivo es evitar que los niveles de las represas lleguen a un punto crítico y mantener algún grado de abastecimiento para los habitantes del Distrito Central.

Sin embargo, las autoridades reconocen que se trata de una situación compleja que no puede resolverse únicamente mediante el racionamiento.

Una crisis que también evidencia problemas de infraestructura

La pérdida del 40 % del agua que ingresa a la red pone de manifiesto que el problema de Tegucigalpa no se limita a la falta de lluvias.

La infraestructura de distribución representa uno de los principales desafíos a largo plazo, debido al deterioro de las tuberías y a la creciente demanda de una ciudad que ha aumentado considerablemente su población desde que fue diseñado el sistema original.

Mientras las autoridades buscan fuentes adicionales y esperan una recuperación de las lluvias, la capital continúa enfrentando una situación en la que cada litro de agua disponible resulta fundamental.

La combinación de bajos niveles en las represas, pérdidas en la red y una demanda creciente mantiene bajo presión al sistema de abastecimiento, obligando a las autoridades a buscar soluciones inmediatas mientras se requieren inversiones de mayor alcance para modernizar la infraestructura hídrica de Tegucigalpa y Comayagüela.

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