Honduras ocupa el segundo lugar de América Latina en cantidad de regímenes de zona franca, con un total de 151, solo por detrás de República Dominicana y por encima de países como Colombia, de acuerdo con un informe que recopila cifras actualizadas hasta 2026.
El documento señala que las zonas económicas especiales se han convertido en uno de los principales mecanismos utilizados a nivel mundial para atraer inversión y generar empleo. Actualmente existen unas 7,000 zonas económicas especiales en el mundo, que generan más de 90 millones de puestos de trabajo, mientras que en América Latina operan alrededor de 818 zonas francas, con 3.26 millones de empleos formales.
En el caso hondureño, el régimen de zona franca tiene un peso importante en la actividad exportadora. Según el informe, el 43.9 % de las exportaciones hondureñas de mercancías proviene de este régimen, que además contribuye con aproximadamente el 26 % del crecimiento de la manufactura nacional.
Zonas francas concentran empleo y exportaciones
El reporte destaca que el régimen de Zonas Libres genera alrededor del 62 % del empleo de todos los regímenes especiales del país, utilizando aproximadamente el 51 % del gasto tributario asociado a estos esquemas.
Asimismo, se señala que cada empleo generado bajo este régimen representa para el Estado un costo fiscal estimado de 136,718 lempiras, cifra inferior al promedio de 469,065 lempiras correspondiente al conjunto de ocho regímenes especiales.
Además del empleo directo, las zonas francas mantienen vínculos con empresas nacionales. El informe identifica al menos 191 empresas proveedoras hondureñas que operan fuera de las zonas y tributan bajo el régimen ordinario, lo que refleja el impacto que estas actividades tienen sobre otros sectores de la economía.
Manufactura mantiene protagonismo
La información también destaca que Honduras ha desarrollado una especialización dentro del modelo de zonas económicas especiales, principalmente vinculada con la manufactura orientada a la exportación, particularmente en industrias como los textiles y los arneses automotrices.
De acuerdo con la clasificación citada en el informe, el tipo de zona económica especial que resulta más efectivo depende del nivel de desarrollo de cada país. Las economías de ingresos bajos suelen beneficiarse de zonas de múltiples actividades, mientras que las economías de ingresos medios pueden aprovechar zonas especializadas en cadenas globales de valor.
En ese contexto, Honduras, clasificada por el Banco Mundial como una economía de ingreso medio bajo, ha consolidado una posición relevante en la manufactura de exportación mediante sus regímenes de zonas francas.
A nivel mundial, el crecimiento de estos espacios ha sido significativo. El informe señala que en 1975 existían apenas 79 zonas económicas especiales, mientras que cinco décadas después la cifra alcanza unas 7,000, reflejando el papel que han adquirido como instrumentos para atraer capital, impulsar exportaciones y generar empleos.
El documento también establece diferencias entre los distintos regímenes especiales que operan en Honduras, señalando que las cifras de exportaciones, empleo y recaudación pueden variar dependiendo de la fuente utilizada, debido a que instituciones como el Banco Central, la Secretaría de Finanzas y el Instituto Hondureño de Seguridad Social miden diferentes aspectos de la actividad económica.
