La inteligencia artificial está modificando rápidamente el mercado laboral y uno de los sectores que enfrenta mayores desafíos son los jóvenes que buscan incorporarse por primera vez a un empleo. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 6,1 % de los empleos ocupados actualmente por jóvenes se encuentra entre los más expuestos al impacto de la IA.
El desafío adquiere mayor dimensión al considerar que 67 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años estaban desempleados en 2025, equivalente a una tasa de desempleo juvenil del 12,4 %, mientras otros 257 millones no estudiaban ni trabajaban, cerca del 20 % de la población juvenil mundial.
Los empleos de entrada están en riesgo
La preocupación de los especialistas está relacionada principalmente con los empleos administrativos y de oficina. Estas ocupaciones han funcionado tradicionalmente como una puerta de entrada para jóvenes sin amplia experiencia profesional, pero muchas de sus tareas pueden ser automatizadas mediante herramientas de inteligencia artificial.
La OIT advierte que, si desapareciera completamente apenas el 10 % de los empleos expuestos a la IA, alrededor de 5,6 millones de jóvenes podrían quedar desempleados, cambiar de ocupación o abandonar el mercado laboral.
Esto no significa que la inteligencia artificial vaya a eliminar automáticamente todos esos puestos de trabajo. En muchos casos, la tecnología transformará las funciones de los trabajadores y exigirá nuevas competencias.
El reto de prepararse para la IA
La transformación tecnológica obliga a los sistemas educativos y a los gobiernos a acelerar la capacitación de las nuevas generaciones.
Los jóvenes necesitarán desarrollar competencias relacionadas con herramientas digitales, análisis de datos, programación e inteligencia artificial, pero también habilidades que continúan siendo difíciles de sustituir por una máquina, como el pensamiento crítico, la creatividad, la comunicación y la capacidad para resolver problemas.
Para países como Honduras, donde existe una población joven importante, el desafío consiste en evitar que la brecha tecnológica se convierta también en una brecha laboral.
La discusión sobre la inteligencia artificial ya no se limita a cuántos empleos podría sustituir. El verdadero desafío es qué tan preparados estarán los jóvenes para ocupar los nuevos puestos que surgirán a medida que la IA transforme la economía.
