Iglesias evangélicas convocan a ayuno y oración para pedir lluvias ante la prolongada sequía en Honduras

La Confraternidad Evangélica de Honduras anunció una jornada nacional de ayuno y oración para pedir por el regreso de las lluvias, en respuesta a la prolongada sequía que afecta al país y que ha provocado una disminución en las reservas de agua, dificultades para el sector agrícola y una creciente presión sobre el sistema energético.

El presidente de la organización, Gerardo Irías, manifestó que, pese al difícil panorama climático, los creyentes mantienen la esperanza de que las precipitaciones lleguen en las próximas semanas. “Nosotros, aunque miremos sequías, creemos que la lluvia viene”, expresó, al tiempo que hizo un llamado a la población a fortalecer la fe y unirse en oración.

Irías informó que, además del programa nacional de ayuno y oración, la Confraternidad Evangélica trabaja de manera coordinada con instituciones gubernamentales, entre ellas la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), para acompañar las acciones orientadas a enfrentar los efectos de la crisis climática.

La convocatoria surge en un contexto marcado por una de las temporadas más secas de los últimos años. El déficit de lluvias ha reducido los niveles de las principales represas que abastecen de agua al Distrito Central, obligando a las autoridades a ampliar los racionamientos del servicio y generando preocupación entre productores agrícolas y diversos sectores económicos.

Según especialistas, el fenómeno de El Niño ha provocado una reducción significativa de las precipitaciones en distintas regiones del país. En Tegucigalpa, entre enero y junio de 2026, se registró uno de los acumulados de lluvia más bajos de los últimos años, situación que ha limitado la recuperación de las fuentes de abastecimiento.

Las autoridades y expertos han advertido que, de mantenerse las condiciones actuales, Honduras podría enfrentar un panorama aún más complejo durante el primer semestre de 2027, debido a la insuficiente recuperación de las reservas hídricas y al aumento de la demanda de agua.

Además de afectar el abastecimiento para consumo humano, la sequía también impacta la producción agrícola, incrementa la presión sobre la generación de energía hidroeléctrica y contribuye al aumento de los costos de producción, factores que terminan reflejándose en el precio de los alimentos y otros productos de la canasta básica.

Ante este escenario, la Confraternidad Evangélica reiteró su llamado a las iglesias y a la población en general para participar en las jornadas de oración, con la esperanza de que las lluvias permitan aliviar la crisis hídrica que atraviesa el país.

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