La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) alertó sobre un incremento en los casos de autosecuestro en Honduras, una modalidad delictiva en la que las propias personas fingen haber sido privadas de su libertad para obtener dinero de sus familiares o escapar de situaciones personales. En lo que va de 2026, las autoridades han identificado siete casos, entre ellos tres menores de edad.
Las investigaciones realizadas por la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS) establecen que, tras verificar la falsedad de las denuncias, los supuestos secuestrados pasan a ser investigados por el delito de simulación de infracción inexistente, contemplado en el Código Penal y sancionado con penas de uno a dos años de prisión.
Fingen secuestros para escapar de problemas familiares
De acuerdo con las autoridades, uno de los principales motivos detectados es el deseo de abandonar el hogar sin informar a sus familiares. En varios casos, los involucrados planifican su desaparición para iniciar una nueva relación sentimental o alejarse de conflictos personales, haciendo creer a sus seres queridos que fueron víctimas de un secuestro.
Las investigaciones también han revelado que algunas mujeres han fingido estar privadas de libertad con la complicidad de sus parejas, mientras que otros casos involucran a menores de edad que buscan escapar del control familiar.
Buscan obtener dinero mediante falsas exigencias de rescate
Otro de los móviles identificados por la DPI es el beneficio económico. Según las pesquisas, algunos autosecuestrados simulan el delito para exigir dinero a sus propios familiares bajo la falsa promesa de recuperar su libertad.
Incluso, las autoridades han documentado casos en los que los implicados preparan escenas falsas para hacer más creíble el supuesto secuestro, utilizando fotografías con manchas de salsa de tomate para simular heridas o aparentes actos de tortura con el fin de presionar emocionalmente a sus parientes.
Todos los casos son investigados
El portavoz policial, Wilfredo Maldonado, indicó que cada denuncia por secuestro es atendida con la misma seriedad, por lo que la Unidad Nacional Antisecuestros desarrolla investigaciones técnicas antes de determinar si realmente se trata de un hecho criminal o de una simulación.
Una vez comprobado el engaño, los responsables enfrentan acciones legales por haber movilizado recursos policiales y de investigación destinados a atender emergencias reales.
Llamado a la población
La DPI exhortó a la ciudadanía a no recurrir a este tipo de acciones, ya que además de constituir un delito, generan angustia en las familias y distraen personal y recursos que podrían ser utilizados para atender casos verdaderos de secuestro u otras emergencias.
Asimismo, las autoridades recomendaron a los padres de familia mantener una comunicación constante con sus hijos, especialmente con adolescentes y menores de edad, para prevenir que sean influenciados a participar en este tipo de engaños.
Fenómeno detectado en varias regiones
Las autoridades confirmaron que esta modalidad ya ha sido detectada en diferentes departamentos del país y advirtieron que continuarán fortaleciendo las investigaciones para sancionar tanto a quienes cometen secuestros reales como a quienes simulan este delito con fines personales o económicos.
