108 municipios sin homicidios reflejan “otra cara” de la seguridad en Honduras

Las estadísticas oficiales del Sistema Estadístico Policial (Sepol) correspondientes al primer semestre de 2026 revelan un panorama contrastante en materia de seguridad en Honduras: 108 municipios del país no registraron ningún homicidio entre el 1 de enero y el 22 de junio del presente año.

El dato representa más de un tercio de los 298 municipios hondureños y abre un debate sobre la distribución desigual de la violencia en el territorio nacional, donde algunas zonas concentran altos niveles de criminalidad, mientras otras mantienen cifras de homicidios en cero.

Durante años, el análisis de la seguridad en Honduras ha estado centrado principalmente en los municipios con mayores índices de violencia, como el Distrito Central y San Pedro Sula. Sin embargo, estos nuevos registros muestran que existe una realidad paralela en amplias zonas rurales y urbanas del país donde no se reportan muertes violentas.

De acuerdo con el informe, estos 108 municipios forman parte de un mapa de seguridad que evidencia fuertes contrastes territoriales, en los que la incidencia de homicidios se concentra en corredores específicos, mientras que otras regiones permanecen al margen de las estadísticas más críticas.

Entre los departamentos con mayor número de municipios sin homicidios destaca Francisco Morazán, donde 14 de sus 28 municipios no reportaron asesinatos en el período evaluado. Entre ellos figuran localidades como Valle de Ángeles, Tatumbla, Ojojona, Sabanagrande, Villa de San Francisco, Marale, Maraita, Nueva Armenia, San Ignacio, San Buenaventura, Santa Ana, La Libertad, San Miguelito y Alubarén.

Este comportamiento contrasta con la realidad del Distrito Central, que concentra la mayor parte de los hechos violentos del departamento, evidenciando una marcada diferencia entre la capital y sus municipios cercanos.

El informe también ubica a El Paraíso como uno de los departamentos con mejores indicadores, al registrar 12 municipios sin homicidios, seguido por La Paz con 11 municipios en la misma condición. Santa Bárbara también destaca con 11 municipios sin muertes violentas durante el primer semestre del año.

Estos datos sugieren que en varias zonas del país la violencia letal se mantiene en niveles bajos, lo que podría estar asociado a factores como la dinámica comunitaria, la presencia institucional, el tamaño poblacional o la actividad económica local, aunque las autoridades no han detallado las causas específicas de estas diferencias.

En contraste, Atlántida y Yoro aparecen como los únicos departamentos donde todos sus municipios reportaron al menos un homicidio en el período analizado, lo que refleja una mayor dispersión del delito en estas regiones del norte del país.

Esta situación refuerza la percepción de que la violencia homicida en Honduras no se comporta de manera uniforme, sino que responde a dinámicas territoriales específicas, donde algunos departamentos enfrentan mayores niveles de conflictividad criminal que otros.

A pesar de la reducción de homicidios en determinados municipios, especialistas en temas de seguridad advierten que este indicador no debe interpretarse como una ausencia total de violencia. En muchos de estos territorios persisten otros delitos como la extorsión, la violencia intrafamiliar, las amenazas, el narcomenudeo y actividades vinculadas al crimen organizado.

En ese sentido, los expertos señalan que la ausencia de homicidios no necesariamente implica una situación de seguridad plena, sino que debe analizarse junto a otros indicadores que permitan comprender de forma integral la realidad de cada municipio.

Las autoridades de seguridad han reiterado que los homicidios son solo uno de los parámetros utilizados para evaluar el comportamiento de la criminalidad en el país, y que el análisis debe complementarse con otras variables para diseñar estrategias más efectivas.

El informe del Sepol deja en evidencia dos realidades que coexisten en Honduras: por un lado, municipios donde la violencia letal continúa siendo un problema cotidiano; y por otro, más de un centenar de localidades que lograron mantenerse sin registrar homicidios durante el primer semestre de 2026.

Este contraste territorial plantea nuevos desafíos para las políticas de seguridad pública, al evidenciar la necesidad de enfoques diferenciados según las condiciones específicas de cada región del país.

En medio de un contexto nacional donde las cifras de violencia suelen concentrar la atención pública, estos 108 municipios sin homicidios representan una dimensión menos visible de Honduras, donde, al menos en términos de asesinatos, la calma ha logrado mantenerse durante el período evaluado.

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