Un grupo de 37 ciudadanos mexicanos que residían en Estados Unidos fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras se dirigía hacia sus lugares de trabajo y posteriormente trasladado a Honduras en un vuelo militar con destino al aeropuerto Ramón Villeda Morales, en San Pedro Sula.
La llegada de los ciudadanos mexicanos a territorio hondureño se produjo en medio del flujo de personas deportadas desde Estados Unidos hacia distintos países de la región, como parte de las políticas migratorias implementadas por la administración del presidente Donald Trump.
Tras su desembarco en San Pedro Sula, las autoridades hondureñas realizaron los procedimientos correspondientes de recepción e inspección de los ciudadanos extranjeros, quienes permanecieron bajo resguardo mientras se coordinaba su retorno a México.
El caso llamó la atención debido a que los ciudadanos no son de nacionalidad hondureña y, de acuerdo con la información conocida, fueron trasladados a Honduras como parte del procedimiento de deportación ejecutado por las autoridades estadounidenses.
Posteriormente, se esperaba que las autoridades hondureñas coordinaran con los representantes diplomáticos mexicanos las gestiones necesarias para concretar la repatriación de los 37 ciudadanos hacia México.
